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Canales cortos de comercialización de alimentos

12 de marzo de 2015

Precio justo y sin intermediarios

Existe una gran diferencia entre los precios que los consumidores pagan por sus alimentos y lo que los agricultores reciben por ellos. Esto es debido al actual modelo de producción y distribución de alimentos. Los canales cortos de comercialización consiguen, conectando a consumidores y productores, precios más justos para ambos: ¿Qué tipos de canales cortos de comercialización existen?


Precio justo y sin intermediarios
C. Templeton (CC)  

Los canales cortos de comercialización son aquellos que permiten una relación más directa entre productores/as y consumidores/as (pequeñas tiendas, grupos de consumidores, mercadillos, restaurantes, colegios...). Se pueden definir como aquellos canales de circulación de los bienes económicos en los que sólo hay un único intermediario entre el producto final y el consumidor, y entre el productor y el elaborador. Si no hay intermediarios, hablamos de venta directa. En cuanto al sistema agroalimentario, con los canales cortos de comercialización reducimos intermediarios y conseguimos que los agricultores reciban un precio justo por sus productos y que los consumidores accedan a alimentos más baratos y de mayor calidad.

Los canales cortos de comercialización permiten que el valor añadido de la producción agraria revierta en las pequeñas explotaciones y la población rural, mejorando así las economías rurales en clave de sostenibilidad. Además, permiten los consumidores una relación de confianza con sus alimentos, que serán productos de temporada y libres de pesticidas. Y que la agricultura y el consumo de alimentos no sean actividades impactantes para el medio ambiente, ya que se evitan muchas emisiones por quema de combustibles fósiles al acortar el transporte de los alimentos, y se hacen innecesarios una gran cantidad de embalajes.

Los canales cortos se refieren al número de intermediarios en la cadena de distribución. Desde la perspectiva agroecológica, a menudo se asocian también al concepto de mercado local. Éste se define como aquel intercambio de bienes que “se desarrolla en el ámbito de movilidad habitual de los diferentes agentes. También en ámbitos geográficos singulares con un buen conjunto de referencias culturales comunes”. La idea de mercado local es por tanto un concepto territorial, que se amplía o reduce físicamente en función de los distintos productos y de la carga simbólica que aportan y, por lo tanto, es también un concepto cultural. La tortilla de patata es un alimento local en el Estado español; el arroz de Badajoz será un alimento local en toda Extre madura, ya que no hay arroz en otras zonas de la región; y los zarajos de Cuenca son producto local sólo en Cuenca.

Los canales cortos son una propuesta interesante para apoyar a las pequeñas fincas rurales de producción diversificada y para facilitar a los/as consumidores/as un acceso satisfactorio y barato a alimentos locales, ecológicos y justos. Algunas de las ventajas que ofrecen estos modelos son las siguientes:

- Comprando directamente a los productores eliminamos intermediarios que elevan el precio de los alimentos de forma innecesaria. De esa forma, el/la agricultor/a recibe un precio justo, y los/as consumidores/as pagamos también un precio justo.

- Tenemos la posibilidad de conocer directamente a los/as agricultores/as: la forma
en que trabajan, las problemáticas que les afectan, las distintas posibilidades de colaboración entre producción y consumo.

- Conocemos a otra gente de nuestro barrio o pueblo, fortaleciendo lazos entre vecinos/as y disfrutando de realizar actividades saludables en compañía.

- Apoyando a los/as pequeños/as agricultores/as ecológicos/as de nuestra zona, conseguimos mantener formas de vida dignas y sostenibles en el medio rural. Mantenemos un medio rural vivo y sostenible, cerca de los núcleos de mayor tamaño, y contribuimos así a mantener la naturaleza y el equilibrio territorial

Diversas formas de canales cortos de comercialización

Hay muy diversas formas de acceder a los alimentos de nuestra zona, reduciendo al mínimo los intermediarios. Cada modelo ofrece ventajas y desventajas y, debido a la fuerte demanda de alimentos ecológicos existente entre los/as consumidores/as, y la dificultad que manifiestan para acceder a ellos, nos parece interesante considerar todas estas formas para hacer llegar los alimentos ecológicos y locales a la mayor cantidad posible de consumidores/as. A continuación vamos a ver algunas de estas modalidades:

Con los canales cortos de comercialización reducimos intermediarios y conseguimos que los agricultores reciban un precio justo

Venta a pie de finca

Probablemente, la forma más sencilla y más tradicional de canal corto es la venta directa a pie de finca. Simplemente, acercándonos al lugar de producción, podremos acceder a los alimentos más baratos que en ningún otro sitio, y sobre todo más frescos, y por lo tanto de mayor calidad. Además tendremos la oportunidad de conocer de primera mano las técnicas de producción, y de valorar en su justa medida el trabajo productivo de los y las agricultoras. Y sobre todo, podremos establecer una comunicación directa con ellos/as, tan necesaria para construir la confianza que necesitamos para que la relación sea lo más positiva posible.

Mercados de calle o de productores

Hace no muchos años, la mayor parte de las fruterías y de los puestos de venta de vegetales en los mercadillos estaban regentados por las propias familias productoras. Sin embargo, hoy en día los mercadillos de barrio o de pueblo se abastecen de los grandes almacenes mayoristas, y distribuyen productos llegados de cualquier parte del mundo. Afortunadamente, cada vez encontramos más mercadillos en los que los productores se han organizado y sólo se permite vender a productores/as y, normalmente, en muchos casos exclusivamente ecológicos.

A veces, estos mercadillos se realizan una vez al mes, o cada quince días, y en ellos podremos encontrar todo tipo de productos locales, a precios justos para quien produce y para quien compra. Además, nos dan la ocasión de poder conocernos y hablar de todo lo que nos interese sobre las formas de producción y las condiciones de vida de cada parte. Estos mercadillos son muy importantes para apoyar a los y las productores/as locales, porque así pueden vender directamente sus productos sin tener que realizar la distribución, pero también porque suponen un importante punto de referencia para los/as consumidores/as, en los que contactan con productores/as para establecer otras formas de distribución, como los grupos de consumo.

Reparto a domicilio

Cada vez es más frecuente contactar con productores/as o empresas que aceptan pedidos y los distribuyen a domicilio, ya sea a través de una caja con el contenido (variedad y cantidad) predeterminado, o a través de un listado de productos elegibles. Normalmente establecen un consumo mínimo a partir del cual es posible acercar los alimentos al domicilio del/la consumidor/a. Los pedidos se pueden realizar por teléfono o cada vez más a través de Internet.

Grupos de consumo

Los grupos de consumo (GG CC) de alimentos ecológicos son grupos de gente que se une para pedir productos de forma colectiva, abaratando así los costes de transporte de los alimentos, y reuniendo pedidos más grandes, lo cual hace más fácil que a los productores/as les resulte rentable llevarles un pedido. Este sistema está teniendo una expansión muy rápida, y presenta características muy interesantes. Por ello le vamos a dedicar el siguiente apartado al completo.

Los GG CC suelen empezar al ponerse en contacto con productores/as que les abastezcan directamente, normalmente primero de producto fresco, que presenta un consumo muy cotidiano, y más tarde ampliando la relación con productores/as de otros alimentos. Por la complejidad en la gestión de los pedidos a diversos proveedores, los GG CC suelen tener un tamaño limitado, entre las 10 y las 30 familias o viviendas, y a menudo los pedidos se realizan mediante el sistema de cesta fija.

Cooperativas de consumidores

Muchas cooperativas de consumo presentan así soluciones a algunas de las limitaciones de los GG CC profesionalizando la gestión, y ampliando su tamaño (hasta 500 familias en algunos casos del Estado español) para poder pagar a las personas que la realizan. Suelen agrupar a productores/as y consumidores/as, y así, los/as gricultores/as locales encuentran una forma de sacar mayores cantidades de producto que en grupos de consumo, más pequeños, pero hacia un consumidor que le da preferencia frente a alimentos ajenos a la asociación.

Normalmente tienen una tienda con horario comercial o reducido, a la que los/as socios/as pueden acudir a adquirir los productos a un precio reducido, y en horarios amplios. Cada socio puede comprar lo que quiera, y las cooperativas se esfuerzan por tener la mayor variedad posible, dando prioridad a los productos locales y a los que vienen directamente desde los/as productores/as.

Pequeño comercio de alimentación

En muchos casos, la forma más fácil de acceder a los alimentos ecológicos es mediante pequeños establecimientos que se abastecen directamente desde los productores y productoras de la zona. A veces estos establecimientos se encuentran en el mercado de abastos de tu localidad, otras veces son herbolarios o tiendas de dietética... A veces incluso algunos/as agricultores/as o agrupaciones de agricultores/as ponen su propia tienda para distribuir el producto.

Este modelo de canal corto suele ser un poco más caro para el/la consumidor/a, y puede ofrecer peores precios para productores/as, pues tiene una infraestructura más costosa, y hay un intermediario. Sin embargo, es accesible a una mayor población y resulta muy cómodo, por tener horario comercial, y porque el consumidor/a no tiene ningún compromiso de compra, y puede elegir lo que quiere; y el/la productor/a no necesita así preocuparse de la comercialización.

Restauración colectiva y comedores escolares

La introducción de menús con alimentos ecológicos y locales en comedores de instituciones públicas (o consumo social: colegios, geriátricos, hospitales, guarderías, etc.), permite acceder a los agricultores/as a un mercado que se sostiene con gasto público, y que debería ofrecer un servicio de alimentación de calidad, responsable con el medio ambiente y con las economías locales. Además, permite acceder a sectores muy sensibles de la población (infancia, personas mayores o enfermas, etc.) a una alimentación saludable y de calidad, con muy bajo coste cuando se abastece directamente desde los/as productores/as. Desde esta idea, en distintas zonas del Estado español se construyen alianzas entre las organizaciones del sector de la agricultura ecológica y la Administración o los/as usuarios/as de los servicios públicos (como las AMPA, etc.), que permiten el florecimiento de numerosas iniciativas.

La gran oportunidad de una demanda tan estable y predecible como la restauración colectiva presenta, sin embargo, importantes retos a los que habrá que ir dando respuesta. En el segmento de la producción, muchos colegios y empresas de catering apuntan la dificultad de conseguir la diversidad y la estabilidad necesarias en el abastecimiento, sobre todo si se accede directamente a los agricultores, poniendo de relieve la necesidad de una mayor organización de la distribución. Se apunta que es difícil establecer un precio fijo por temporada, que los alimentos no se adaptan a las formas que requieren las cocinas de gran escala: limpieza, estabilidad y homogeneidad de calibres, tamaño de envases... En el segmento de las cocinas, como cada comedor tiene su propio menú, señalan que se les complican los pedidos. A su vez, el personal de cocina suele presentar resistencias a adaptarse a los alimentos de temporada y a menús más equilibrados (menos fritura y sobre todo menos carne, que supone la parte más cara del menú).

El programa de comedores escolares se puede cubrir con el mismo presupuesto que en los convencionales

Sin embargo, el precio del producto no suele ser un problema, ni su calidad. Muy al contrario, por ejemplo en Andalucía se cubren los costes del programa de comedores escolares con el mismo presupuesto que en los comedores convencionales; y en otros proyectos en que se requiere de distribuidoras, el sobreprecio no sobrepasa el 30%. En las encuestas a cocineros, la calidad del alimento es precisamente el aspecto más valorado del programa por parte del personal de cocina.

Estas iniciativas están teniendo en los últimos años un desarrollo muy amplio en España y sobre todo en Andalucía, ligado a la cada vez mayor demanda de alimentos ecológicos. De hecho, en otros países europeos como Italia o Dinamarca esta idea alcanza ya a cientos de miles de escolares gracias al apoyo de las administraciones, y está siendo un elemento muy importante de cara a mantener la agricultura ecológica en los alrededores de las ciudad.

Daniel López García y Mireia Llorente Sánchez    Ecologistas en Acción

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