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Hay alternativas

17 de mayo de 2016

Otras formas de hacer economía

Hay otras formas de trabajar, hay otras formas de producir, hay otras formas de consumir. Estas posibilidades existen y son una realidad en crecimiento. Son otras formas de hacer economía.


Otras formas de hacer economía
Alma (CC)  

Las cooperativas de trabajo, otra forma de organizarse

Eres jefe o eres trabajador. Esta dicotomía imperante no tiene sentido ante el modelo de cooperativa de trabajo, donde puedes ser las dos cosas a la vez. En este tipo de organización jurídica del trabajo los propietarios son los trabajadores de la cooperativa y la toma de decisiones se hace democráticamente por parte de todos. Esto no significa que no haya jerarquías ni distribución del trabajo, pues debe existir para una correcta y eficiente organización de la empresa, pero esta es mucho más horizontal. Este tipo de empresa, que pone a las personas antes que el capital, aún es poco conocido y extendido, pero tiene un gran potencial. También es remarcable señalar que muchas veces este tipo de empresas se concentran en el área metropolitana de grandes ciudades, como Barcelona, y son mucho menos presentes y conocidas en los territorios rurales, aún que poco a poco va cambiando la situación.

Empresas sociales, economía y valor social

En este sentido, existen las empresas sociales, que comprenden los CET (Centro Especial de Trabajo) y las empresas de inserción (EI). Actualmente cerca del 6% del PIB de Catalunya se atribuye a la economía social y solidaria, la cual ocupa a 150.000 personas en esta comunidad (13.000 de las cuales son personas con necesidades especiales). Los CET son las más conocidas y numerosas, se encargan de dar ocupación a personas con disminución psíquica o enfermedades mentales, y aquí las personas pueden estar trabajando toda su vida laboral.

Actualmente cerca del 6% del PIB de Catalunya se atribuye a la economía social y solidaria

Por su lado, las empresas de inserción dan ocupación a personas en riesgo de exclusión socio laboral, es decir, personas que, por los motivos que sean, tienen más dificultad que otras para acceder al mercado laboral (por ejemplo, por bajo nivel formativo junto a paro de larga duración, ex-presidiarios, ex-drogadictos, etc.). Son empresas trampolín, donde la persona puede estar trabajando mientras se le hace un proceso de acompañamiento personalizado en cuanto a mejora de competencias transversales y profesionales, hasta que da el salto a la empresa convencional, como máximo 30 meses después de haber entrado en la empresa de inserción. Esta empresa también se encarga de hacer contactos y facilitar el paso a la empresa convencional.

Si bien los CET son muy conocidos y existen gran cantidad en nuestro territorio, las empresas de inserción lo son mucho menos. En todo Catalunya sólo hay 70 empresas de inserción registradas (algunas son CET y empresa de inserción a la vez), la mayoría situadas en el área metropolitana de Barcelona.

Agricultura social, otra forma de trabajar el campo

Existe también el emergente concepto de la agricultura social que, como su nombre indica, realiza actividad productiva agraria con una misión social, mayormente a través de CET y empresas de inserción. El trabajo al aire libre y en contacto con la naturaleza resulta terapéutico para el colectivo con necesidades especiales, revitalizan territorios rurales y revalorizan la actividad agraria. En Catalunya ya existe una red de empresas sociales que trabajan la agricultura, inspirada en el modelo Social Farming europeo.

Es posible unir los tres conceptos, cooperativa de trabajo, empresa de inserción y agricultura social en una sola empresa. Este es el caso por ejemplo de la cooperativa y empresa de inserción Sambucus, creada en el año 2011 en la comarca de Osona, a 70 kilómetros al norte de Barcelona, una empresa única en el territorio donde se encuentra y que quiere ser divulgativa de estas nuevas formas de organización del trabajo. En este caso, además de la actividad agraria, para complementar el círculo de la tierra al plato, cuenta con un área gastronómica.

Por su parte, existe el consumidor que busca y valora productos y servicios con valores que ponen especial énfasis en las personas. Si bien, los atributos sociales no son suficientes por si solos, pues estas empresas deben ofrecer productos y servicios de buena calidad y relación calidad-precio, sí que es un valor añadido que les diferencia. En Catalunya, ya existe una aplicación, llamado Pam a Pam y desarrollada por Setem, que recoge las iniciativas de consumo social y solidario, para facilitar la búsqueda al consumidor que persigue este tipo de productos y servicios. Siguiendo con el ejemplo de la cooperativa Sambucus, a continuación se muestran los principales valores que ofrecen a sus clientes, diferenciales respecto a otras empresas.

Ester Comas Argemí  

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