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Entrevista a Carina Torres de Oikocredit Perú

27 de marzo de 2015

"Los microcréditos pueden generar cambios positivos"

Carina Torres es Asesora Técnica del sector Agrícola para Oikocredit, una cooperativa internacional de finanzas éticas que canaliza los ahorros de personas y organizaciones comprometidas de países desarrollados hacia la financiación de proyectos empresariales con contenido social en países en vías de desarrollo. Trabaja desde Perú, ofreciendo asesoramiento técnico a proyectos agrícolas financiados por Oikocredit en todo el mundo. Recientemente estuvo en Bilbao y Barcelona, en ocasión de los actos de celebración de los 40 años de la cooperativa, explicando el trabajo de la Unidad Agrícola de Oikocredit. Su objetivo es contribuir al desarrollo sostenible de los países económicamente empobrecidos, mediante la financiación ética del primer sector.


"Los microcréditos pueden generar cambios positivos"
Jan Groenewold  

Se habla mucho últimamente del término "soberanía alimentaria" ¿Qué significa y representa para ti ese término?

Soberanía Alimentaria incluye seguridad alimentaria, protegiendo no sólo el derecho a alimentarse sino también a que se proteja los mercados locales frente a acciones de dumping. En comparación con seguridad alimentaria, la soberanía hace hincapié en cómo se producen los alimentos y su origen.

¿Qué ofrece Oikocredit al campesino además de financiación?

Oikocredit, además del financiamiento, ofrece a las organizaciones de pequeños productores con las que trabaja, fondos de asistencia técnica para mejorar sus capacidades en temas organizacionales: por ejemplo mejorar su desempeño financiero, mejorar planes estratégicos o de negocios; o temas más específicos de acuerdo al cultivo y/o región, por ejemplo estudios que ayuden a mejorar productividad del café. Estos fondos son dados como un subsidio con una contrapartida mínima de parte del proyecto.

¿En función de que se conceden los créditos? ¿Hay perfiles con algún tipo de preferencia?

Los préstamos otorgados siguen un protocolo de evaluación que contempla varios aspectos básicos: desempeño financiero, gobernanza, administración, comercialización y temas productivos. De acuerdo a lo anterior se determina un “score” para cada proyecto y por lo tanto obtenemos proyectos con diversos niveles de riesgo, que particularmente aquellos que están en sector agrícola suelen tener niveles de riesgo de moderado a alto. Sin embargo, también hacemos una evaluación del desempeño social y medioambiental, enfocándonos en el alcance de cada organización, por ejemplo si están o no en zonas rurales, si atienden poblaciones de bajos ingresos o si atienden a grupos indígenas excluidos, por citar algunos ejemplos.

Otro aspecto que es importante para Oikocredit es el impacto del tipo de la agricultura que practica la organización y como se relaciona con su medio ambiente. Muchas de nuestras organizaciones están certificadas bajo sellos de Comercio Justo y/o tienen certificaciones orgánicas y sostenibles. Nuestra preferencia es encontrar un balance entre el desempeño económico y el social-ambiental. De hecho muchos de nuestros proyectos son organizaciones de pequeños productores bajo formas legales como Cooperativas o Asociaciones.

Asimismo, atendemos a otros actores de las cadenas de valor como pequeñas a medianas empresas que procesan o exportan/importan productos pero que se relacionan fuertemente con pequeños productores, quienes son el fin principal de nuestros financiamientos.

¿Os habéis encontrado con algún tipo de traba o dificultad por parte de los medios de financiación tradicional?

Usualmente, la banca tradicional no atiende de manera fuerte al sector agrícola dado que es percibido como un sector de alto riesgo. Acceder a financiamiento de la banca local comercial supone tener garantías reales que por lo general las cooperativas de productores o los pequeños productores mismos, no tienen. Los términos y condiciones de acuerdo al ciclo del producto son normalmente otra traba, dado que los diversos cultivos siguen una estacionalidad donde no pueden existir términos de repagos mensuales, por ejemplo, sino que deben ajustarse al ciclo del cultivo o producto. Finalmente, existen algunos gobiernos que suelen tener su propia banca a tasas subsidiadas pero que en la práctica son difíciles de acceder por la cantidad de documentación a presentar y la burocracia que supone tener una aprobación de un posible crédito.

¿Cómo afecta a vuestro entorno el creciente uso de los transgénicos?

Nuestra preferencia es encontrar un balance entre el desempeño económico y el social-ambiental


Por política general, Oikocredit prefiere no financiar organizaciones que trabajen con OGMs dado que en principio promovemos una agricultura ecológica y de consumo más saludable. Sin embargo tenemos dos países en el mundo en los cuales sí estamos financiando organizaciones de pequeños productores que no tienen otra alternativa de agricultura: Argentina y Paraguay. En ambos casos, las organizaciones con las que trabajamos tienen una relación de largo plazo con Oikocredit y minimizan el stress de la tierra haciendo rotación de cultivos con arroz y otros cereales que no son transgénicos. Nuestra labor es seguir apoyando a sus cooperativas, pero en la medida de lo posible, que vayan cambiando de producción transgénica.

¿Y el acaparamiento de tierras de las grandes compañías?

La compra indiscriminada de tierras se ve de diferente manera dependiendo del país y del contexto de política agraria de cada país. En algunos contextos como el peruano, podemos observar la costa peruana con terrenos de gran hectareaje comprada por inversionistas grandes y de capital extranjero, por ejemplo: americano, chino, chileno entre otros. Sin embargo, tenemos una sierra y selva con muchos pequeños agricultores (5 has.) como dueños de la tierra.

Al estallar la crisis financiera muchos inversores empezaron a especular con alimentación ¿Cómo os afectó aquello? ¿En qué punto se encuentra ahora el mercado global de alimentación?

En nuestros proyectos la manera más visible de afectación de la crisis en Europa fue a través de un menor volumen de ventas, esto visto desde el contexto de que la gran mayoría de ellos, exportan sus productos (café, cacao, banano) a Europa. Entonces, al haber un menor consumo, esto se tradujo en un menor volumen exportado. Sin embargo, hay otro factor, mucho más especulativo, que es el tema de precios, especialmente porque trabajamos con commodities agrícolas en los que existe mucho flujo de capital golondrino o de especulación. A nivel de consumo interno, no se ha mostrado una disminución sino al contrario un consumo y demanda interna sostenida. Prácticamente, todas las actividades referidas a exportaciones sufrieron con la crisis en Europa, que en estos momentos se recuperan paulatinamente debido a que los proyectos buscan diversificar su cartera comercial.

Existen críticas al sistema de los microcréditos:
1º Los campesinos se ven presionados por un sistema demasiado estricto para ellos.
2º Es plantar una semilla capitalista, la del crédito y la deuda, en un sistema que no lo es y que casi todos sus males se lo debe al capitalismo.
¿Cómo contestarías a esas dos críticas?

Es cierto que en los últimos años ha habido casos muy controvertidos en el sector de los microcréditos: sobreendeudamiento, prácticas abusivas de cobro, tipos de interés excesivamente altos... principalmente debidos a la irrupción de grandes bancos comerciales en el sector. Pero las microfinanzas son simplemente una herramienta. Como un martillo, que puede servir para clavar clavos y construir una casa, o puede servir para destrozar cosas. Si se usan correctamente, los microcréditos tienen un gran potencial de generar cambios positivos. Si se adaptan a las capacidades y conocimientos de las personas beneficiarias del microcrédito, pueden suponer un gran cambio positivo en sus vidas, y a menudo son la única forma que muchas personas tienen de poner en marcha un pequeño negocio y no tener que emigrar a las grandes ciudades a trabajar en condiciones mucho más precarias.

¿Qué le dirías a alguien de un país del norte para que deposite sus ahorros en Oikocredit?

Oikocredit es un facilitador del acceso al financiamiento para personas de escasos recursos y en zonas geográficas rurales mayormente, por lo tanto nos mueve el hecho de creer firmemente en que a través de nuestras colocaciones estamos colaborando con aliviar la pobreza y acompañándolos con actividades que mejoren su desempeño y los empodere. Invertir en Oikocredit, supone, más que esperar un retorno puramente económico; tener la seguridad que se está colaborando con organizaciones y personas que de otra forma no tendrían acceso al financiamiento de sus actividades y a sus ingresos.

El Salmón Contracorriente  

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