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Parábola satírica

29 de mayo de 2015

Lajoy en el Monte de los Olivos o el beso de Judas

Los personajes de este relato son ficticios, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.


Lajoy en el Monte de los Olivos o el beso de Judas
La última cena....  

Los indignados dieron un bofetón a los partidos políticos tradicionales y plantaron cara al poder establecido, con coraje y valentía, llevando un aire fresco y renovador que no circulaba por el “reino de los íberos” desde hacía más de tres décadas. Ada Colau y Manuela Carmena dieron la vuelta a “la tortilla española” y, como el comienzo del cambio necesitó de muchos huevos, ya Podemos volver a cantar con Paco Ibañez y con Agustín Goytisolo la vieja y bella canción de “el lobito bueno”:

Érase una vez

un lobito bueno

al que maltrataban

todos los corderos.

Y había también

un príncipe malvado

una bruja hermosa

y un pirata honrado.

Todas esas cosas

había una vez

cuando yo soñaba

un mundo al revés.


 

Espelanza Aguile, que se presentó a la alcaldía tras dar el beso de Judas a Lajoy, ya ha dejado su lenguaje de valquiria y, empequeñecida como una hormiguita, susurra, desolada, ante los medios de comunicación: “a quien algo le pica, se arrasca”. Luego agrega “sólo falta que instalen los soviets [1] en los barrios de Madrid”. Esa mujer es más terca que los gorrinos del tío Aurelio que, eran dos, y uno quería meterse en medio.

El pobre Lajoy cada día está más solo. Hasta “la hostia” de Lita Balbelá se le ha atragantado. La última cena con sus discípulos fue un desastre. Solaya Santa Malía (Magdalena), empezó a dudar de su Señor. Reinó el desánimo, se comió poco y apenas se probó el vino. Sin alegría cada uno se fue a su casa y se tomó una pastilla para dormir.

Maliano, insomne, casi sonámbulo, se calzó las sandalias, se puso la túnica y se fue andando, cabizbajo, hasta el Monte de los Olivos para ver como amanecía. Cuando los primeros rayos del alba le iluminan la cara, presiente que está a punto de presenciar un milagro y que, gracias a una intervención divina, los españoles recuperarán la razón y volverán a su regazo. Ve una coruscante luz y se arrodilla. Del resplandor sale una borrosa imagen que poco a poco se va haciendo más nítida. A Maliano se le sale el corazón. Esta contemplado, ¡Por fin! ¡El Rostro de Flanco!

Solaya Santa Malía (Magdalena), empezó a dudar de su Señor

Pide a su Papá que acabe con la plaga de los indignados ¿No salvé a los españoles de otro rescate? – exclama conteniendo el llanto-. ¿Por qué permites que Satanás nos traiga a Ada Colau, a Manuela Carmena y a ese Pablo Iglesias, “representante de 55”, que nunca llegará a los 56?

Maliano se persigna tres veces, canta el gallo, y ruega al Padre de Todos que reúna al manso rebaño, que hable con las ovejas descarriadas, y que le vuelvan a entregar el cayado y mayal para dirigir, con la ayuda del altísimo (metáfora), a todos los que andan confundidos por la mala influencia del Diablo Rojo.

A medida que el Sol aprieta, confiesa, levantando el puño, que odia a los rebeldes que se atreven a quitar la máscara a los políticos. A “esos desgraciados” que no se enteran de nada, por falta de cultura, conocimiento de política económica e inteligencia. Cree que si Carmena, Colau y el Coletas ponen en práctica su programa, España sufrirá un nuevo rescate, que sin él todo se hundirá, incluso la Tierra en el Océano.

Repite, alzando los brazos al cielo, que no puede haber D. Humanos ni conquistas sociales sin la aprobación de Bruselas, Melkel y la Banca. Vocifera que no tolera películas como “Robin Hood” de Ridley Scott, que lanza mensajes terroristas como éste ¡Rise, and rise again, until the lams became lions! [2]

Le empiezan a caer las lágrimas y jura que su sueño era llevar a los españoles al paraíso americano, donde los dioses vuelan en aviones privados, donde los ancianos de oro gozan de su decrepitud dando la vuelta al mundo en cruceros de lujo, donde los niños de la universidad de Harvard follan con modelos en las fiestas del magnate de Play Boy y donde los mendigos viven en cajas de cartón y han aprendido a callar.

Mientras se encuentra sumido en estas meditaciones, que algún día se llamarán Las Cogitaciones de San Maliano, vienen varios legionarios y le esposan. El cree, aliviado, que le harán subir hacia el Calvario y allí será crucificado. Pero no ocurre nada de eso.

Le llevan ante un tribunal del pueblo para ser juzgado. En la calle gritan los miserables, los desahuciados, los sin techo, los estigmatizados, los pobres, los emigrantes, los sin luz, los sin agua, los estafados, los paupérrimos pensionistas, los enfermos, los excluidos, los desnutridos, y todos piden para él la máxima condena.

El vocerío de los parias encuentra su respuesta en el pavoroso clamor de los rabinos, mercaderes, agiotistas, traficantes de esclavos, ladrones, corruptos, etc, que conminan al pueblo, arrojándolo unas monedas, para que le pongan en libertad.

Lajoy hincha pecho y dice: “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Se produce un silencio mortal y Magdalena se aloja a sus pies. Como nadie se atreve a hablar, le preguntan a un burro ¿Tú que piensas? El jumento, que también ha pasado hambre con los recortes, responde: “si yo pienso, existo. Si no pienso, muero”.

Y vuelve a cantar ¡Quiquiriquí! el Noble Gallo Beneventano para decirnos que el pueblo está hasta el moño y que disparará sus ballestas en noviembre [3], en otoño.

Javier Cortines    Nilo homérico

Notas

[1Soviet: Asamblea comunal de ciudadanos que elegía a un representante local en la antigua URSS.

[2: ¡Alzaos, alzaos, una y otra vez, hasta que los corderos se conviertan en leones! Con esa frase de la citada película, se anima a la rebelión contra las tiranías, falsas democracias, yonquis del dinero, etc.

[3Según la prensa, Lajoy baraja con celebrar las elecciones generales el 22 o 29 de noviembre de este año.

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