Categories

 

Portada > Economías > Consumo > La violencia machista que genera el consumo...


Informe SETEM Hego Haizea

24 de febrero de 2016

La violencia machista que genera el consumo doméstico

Una investigación de Setem visibiliza las violencias machistas generadas por el consumo. El informe es fruto de un proceso colectivo de aprendizaje y creación de conocimiento entre entidades que trabajan el consumo responsable y organizaciones feministas y pone de manifiesto las violencias machistas que surgen en el consumo de productos domésticos, de estética y en la movilidad urbana.


La violencia machista que genera el consumo doméstico
SETEM  

¿Cómo se interrelacionan las violencias machistas con el consumo convencional? Los resultados del informe "Consumimos violencia" que Setem Hego Haizea ha presentado esta mañana en Bilbao reflejan que las violencias machistas en el consumo están naturalizadas, interiorizadas y asumidas como normales por nuestra sociedad. Y eso dificulta su detección.

Los datos comparativos entre hombres y mujeres dejan clara su existencia en sus tres niveles: directa (todo acto intencionado, visible y fácilmente reconocible realizado por una persona sobre otra causando daños físicos y psicológicos), estructural (reflejada en la injusticia y la desigualdad como consecuencia de la propia estructura social) y simbólica (conjunto de símbolos que mantienen la subordinación de las mujeres a través de las representaciones culturales y el lenguaje).

De esta manera, el doméstico (productos de alimentación y del hogar), el personal (productos de cosmética, textil, tratamientos...) y el público (movilidad en los municipios) son los tres ámbitos de consumo analizados y que demuestran que las violencias machistas siguen siendo un fenómeno extendido con graves consecuencias para la vida de las personas, de forma particular y mayoritariamente, para las mujeres.

Ámbito personal

El 64,4% de las mujeres asegura ocuparse en solitario de las tareas de limpieza

La violencia psicológica padecida por la falta de aceptación del propio cuerpo y por la imposibilidad de alcanzar un modelo de femineidad difícilmente alcanzable impuesto por el modelo estético estandarizado en nuestra sociedad. La presión por ser estéticamente atractiva causa inseguridad y baja autoestima, lo que puede desembocar en el desarrollo de enfermedades alimentarias como anorexia, bulimia, etc.

Una de cada diez mujeres encuestadas afirma haber sufrido trastornos alimenticios o problemas gastrointestinales como consecuencia de la realización de dietas. Además, también se derivan problemas físicos causados por el uso de accesorios y ropa dañina (tacones, ropa ajustada, etc.) y por las operaciones de cirugía estética y otros tratamientos estéticos. De hecho, la mitad de las mujeres ha padecido algún tipo de violencia física frente a una cuarta parte de los hombres. El estudio concluye que los productos estéticos son vistos como un recurso para sentirse mejor con uno/a mismo/a, tener más seguridad y más oportunidades de encontrar pareja y un mejor empleo.

Los resultados también indican que un 42% de las mujeres padece violencia psicológica en mayor o menor nivel. De hecho, las diferencias entre mujeres y hombres son evidentes y, mientras que un 72,4% de los hombres no manifiesta ningún tipo de violencia psicológica relacionada con la estética, en el caso de las mujeres este porcentaje se reduce al 58,1%. Este problema se manifiesta de una forma más contundente entre las mujeres más jóvenes: el 28% padece niveles medios/ altos, frente al 20,5% de las de 36 a 50 años y el 14,7% de las de mayor edad.

Ámbito doméstico

El estudio concluye que el sistema en el que vivimos y consumimos, alimentado por un aparato publicitario que muestra a la mujer como responsable de la compra y el hogar, perpetúa los roles de género y la división sexual del trabajo. El 64,4% de las mujeres encuestadas asegura ocuparse en solitario de las tareas de limpieza y alimentación de su hogar, frente a un 28,5% de hombres. Además, se considera que las mujeres podrían llegar a padecer niveles más altos de estrés, cansancio y malestar a causa del gasto energético que supone cumplir con la triple jornada laboral(trabajo, casa y familia) por la presión que reciben de cara a cumplir con algo que se considera su “deber” y por la falta de reconocimiento social existente en torno a las tareas reproductivas (el 27,9% de las mujeres sufre frustración por ello). El 55,2% de las mujeres tiene mayor preocupación por cuidar al resto de miembros del hogar que a sí mismas.

Ámbito público

El 66,4% ha sentido inseguridad al caminar a solas, de noche, por la calle, y 59,4% ha tenido miedo real

La composición de la ciudad se ha configurado para responder a las necesidades de desplazamiento propias del trabajo productivo y no de aquellas vinculadas al trabajo reproductivo y de cuidados. Además, esta configuración del espacio urbano ha fomentado la progresiva pérdida de espacios públicos gratuitos de socialización como plazas u otros lugares, con el fin de privatizar estos espacios adecuándolos para ser puntos de encuentro “de pago”, a través, por ejemplo, del acondicionando de terrazas para el consumo en bares y restaurantes. Esta situación reduce las posibilidades de disfrutar de momentos de socialización y encuentro no sólo para las mujeres, sino que también para aquellos colectivos que cuentan con menor poder adquisitivo, como podrían ser las personas mayores, jóvenes, etc.

Otro aspecto del urbanismo de nuestras poblaciones es la violencia física y psicológica causada por la reducción del tiempo para el ocio y actividades personales a la que se ven obligadas las mujeres, que gastan más tiempo en sus desplazamientos, hechos a pie en el 39,1% de los casos (el 33,7% usa coche para moverse, frente al 60,2% de los hombres). Además, la falta de seguridad puede llegar a incidir en la sensación de vulnerabilidad y en el miedo a ser agredidas, y que se traduce consecuentemente en un riesgo real de ser objeto de agresión verbal, física y sexual. El 66,4% ha sentido inseguridad al caminar a solas, de noche, por la calle, y 59,4% ha tenido miedo real. De hecho, una tercera parte ha recibido agresiones en forma de comentarios y ha cambiado de hábitos de movilidad por miedo a ser atacada en la calle. Las mujeres, cambiando sus conductas para hacer frente al riesgo de violencia, optan por buscar estrategias individuales en vez de pedir responsabilidades a las instituciones. Es decir, la problemática de la violencia aunque está siendo cada vez más visibilizada y denunciada sigue abordándose de forma privada y ante de la desprotección social existente, las mujeres tienden a buscar soluciones individuales a una problemática estructural y sistémica.

El Salmón Contracorriente    El Salmón Contracorriente

Comentar

7 Mensajes
  • Juan 27 de febrero de 2016
    16:32

    . A los.varones.les.atraen las hembras mas sanas,por el bien de la.especie. Y son las que mejores y sanos hijos pueden tener. Las.jovenes (fertiles) y de.cuerpo equilibrado(salud). Eso esta en la.programacion genetica. Eso no lo.cambirá nadie. Nunca.Por mucho que las resentidas o,resentidos,que se quedan atras en la.carrera avolutiva griten. Es.cuestion de seleccion natural. Los.varones.mas mayores dan hijos.con telomeros.mas largos, ademas. Es decir,mas longevos. La.epoca.fertil.de.la.hembra.es.corto, y,tiene que atraer al.varon fisicamente,igual.que a una hembra le.atrae un macho fuerte. Con buenos.genes.La.naturaleza le.importa un bledo las.cuestiones.culturales. Solo son prejuicios. Ademas, el.peor enemigo.de una.mujer, no es un hombre,son las.otras mujeres. Sus competidoras a la.hora de conseguir el.macho.mejor dotado para la.supervivencia( refugio,alimento, seguridad, influencia,o.sea,recursos)

    Responder a este mensaje

    • Tu nombre 27 de febrero de 2016
      21:28

      Jajajaja que eres un neardental tu??

      Responder a este mensaje

    • Lacónico 28 de febrero de 2016
      12:51

      ¿Te han puesto internet en la cueva, macho?

      Responder a este mensaje

    • Dra. Stork (Zoóloga y consejera matrimonial) 28 de febrero de 2016
      17:31

      Sr. Juan, sus teorias pseucientíficas quizás tendrían algo de sustento si la especie humana fuese polígama, como en el caso de los ciervos o las avutardas... Pero nosotros somos más como los Pingüinos. No buscamos solo la pareja que tenga los "mejores genes", si no la que más colabore. A iguales condiciones, las pingüinas preferirán al macho más jovenzuelo y con las plumas más lustrosas, pero si el pingüino viejuno está más dispuesto a colaborar y a establecer una relación a largo plazo, igual la pingüina cambia de idea. Pero le importarán un bledo sus telómeros. En el caso de los machos, en un leck de avutardas, el Sr. avutardo restregará la cloaca con todas las hembras que se le acerquen y levanten la colita, mientras que el Sr. pingüino se pondrá exquisito y no se conformará con cualquiera para establecer su longeva relación (probablemente elija solo a la que sea capaz de soportar el incognoscible dolor de llevar los tacones más altos, si es que está a su alcance). En conclusión, no sea tan orangután y colabore, o tendrá que practicar la reproducción asexual, cual estrella de mar.

      P.D. La tecla para el espacio es esa barra larga en la parte inferior del teclado. De nada.

      Responder a este mensaje

  • Rosa 27 de febrero de 2016
    22:44

    Y este muchacho, ¿de donde ha salido? Y digo "muchacho" con perdón de mis muchachos que con quince años tienen más luces que él. Mucho me temo que jamás se hará un hombre. Menuda teoría

    Responder a este mensaje

  • Tu nombre 27 de febrero de 2016
    23:15

    Extinguete

    Responder a este mensaje

  • Lacónico 28 de febrero de 2016
    12:56

    Gracias por poner en palabras algo que llevamos mucho tiempo percibiendo de forma inconsciente. Día a día, bebemos veneno machista en pequeñas dosis, de forma continuada, como una fuente con un hilillo. No lo notas, pero no paras de beberlo. Da miedo pensar la profundidad del problema machista arraigado en lo más profundo de nuestro subconsciente y perpetuado por aquellas personas favorecidas (o eso creen) por un sistema tan asesino.

    Responder a este mensaje

Añadir otro comentario