Categories

 

Portada > Economías > Políticas > El populismo del Partido Popular se financia...


Pedirá un préstamos para devolver el 25% de la paga extra a los funcionarios

4 de septiembre de 2015

El populismo del Partido Popular se financia a base de deuda

En el último Consejo de Ministros celebrado hoy, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ha anunciado que devolverá otro 25% de la paga extra, que quitaron a los funcionarios en 2012, gracias a “la buena marcha del déficit presupuestario”, pero será a costa de pedir un nuevo préstamo. A costa de la ciudadanía.


El populismo del Partido Popular se financia a base de deuda

En el 2012 el gobierno anunció que les quitaba una de las pagas extras a los funcionarios y que esta se devolvería cuando la situación económica se estabilizara. Ahora, a falta de tres meses para las Elecciones Generales, el Partido Popular se ha embarcado en una campaña que abandera esa “recuperación económica” con el propósito de maquillar los datos económicos y de empleo y con la intención de recuperar la intención de voto perdida en los últimos años de legislatura.

Los funcionarios afectados por esta medida son un colectivo muy extenso en nuestro país y el Partido Popular, conocedor de la importancia de este sector, ha empezado una campaña de devolución de los derechos que les ha quitado durante su legislatura. El Gobierno, además de la devolución de este segundo cuarto de paga extra, ha dado luz verde a la recuperación del quinto moscoso que faltaba por devolver y la recuperación del régimen de días de libre disposición por antigüedad, llamados canosos.

La devolución de la paga extra se financia con un préstamo

El motivo en el que se apoya la vicepresidenta para argumentar esta devolución es “la buena marcha del déficit presupuestario”, que se ha reducido en un 16% hasta julio, aunque el déficit de la Seguridad Social se ha doblado. Vemos cómo nuevamente ese “dato positivo” es maquillado y está basado en un mayor endeudamiento del país.

Desde que el Partido Popular empezará su legislatura a finales de 2011, la deuda pública ha aumentado de los 600.000 millones de euros a cerca del billón de euros, lo que supone un 100% del PIB. Por otro lado, el Gobierno ha usado hasta el momento 43.000 millones de euros de la hucha de las pensiones, de los 83.000 millones aproximados que tenía este fondo en el 2012. Aun conociendo estos datos el PP alardea de una recuperación económica basada en unos tímidos datos de crecimiento y en datos de empleo temporal y precario.

El PP necesita seguir endeudando el país en su carrera electoral

Con los 400.000 millones de euros que hemos pedido prestados en los últimos 4 años, sumado a los 40.000 que hemos sacado de la hucha de las pensiones, y emulando la famosa frase del economista John Maynard Keynes, el Estado podría haber contratado a 3 millones de parados para cavar zanjas y a otros tres millones de parados para taparlas acabando con el desempleo en nuestro país e inyectando dinero en la economía real, la de los hogares. Pero el sobreendeudamiento en el que estamos ahora ha sido provocado para rescatar a la banca, para realizar grandes obras que sólo han beneficiado a unos pocos y a soportar una seguridad social con un alto nivel de desempleo. Las políticas de austeridad sumadas a la subida de impuestos indirectos como el IVA, con la excusa de reducir el déficit y mejorar nuestros indicadores económicos, no ha hecho más que empeorar la situación económica de la mayoría de la población sin obtener los resultados deseados.

Endeudarnos para conseguir votos

Y si la economía ha mejorado, ¿por qué pedimos un préstamo? Pues porque la economía no ha mejorado en absoluto, si hacemos balance entre el crecimiento de ésta y el de la deuda del país. Pero el Partido Popular, en su carrera populista por conseguir votos de cara a las elecciones, necesita seguir endeudando el país para devolver esa paga extra y recuperar el voto de los funcionarios. Para ello, de nuevo, sigue pidiendo prestado dinero a los mercados financieros hipotecando el futuro de toda la ciudadanía.

Yago Álvarez  

Comentar