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Se necesitan materiales didácticos sobre esta temática

21 de noviembre de 2015

Educar en consumo responsable con dinámicas de grupo

Soy educador ambiental y a menudo me preguntan por las claves para evitar el colapso climático, la Tercera Guerra Mundial por los recursos naturales o la epidemia de cánceres y enfermedades raras que asolan a la «civilización» moderna. La gente espera una respuesta que aluda a los gobiernos corruptos, a los intereses geoestratégicos, a las todopoderosas corporaciones que experimentan con nuestra salud, al Club Bilderberg, al G-20 o a cualquier otro de esos entes malvados que deciden nuestro destino. Sin embargo, mi respuesta suele ser mucho más sencilla: El mundo solo lo pueden cambiar sus habitantes y en el caso del mundo occidental, sus consumidores.


Educar en consumo responsable con dinámicas de grupo
ESC (CC)  

Porque en Occidente, hace tiempo que dejamos de ser ciudadanos; ahora lo que mejor nos define es nuestro rol como consumidores. Somos lo que tenemos o lo que podríamos llegar a tener. Nuestro círculo social compra cosas similares y desea poseer cosas similares. Tenemos smartphones similares que miramos constantemente, con las mismas aplicaciones. Nos gusta (o hacemos como que nos gusta) llevar a nuestros hijos a celebrar sus cumpleaños a los mismos establecimientos de comida rápida. Casi todos celebramos el nacimiento de un niño pobre en un establo siguiendo el mismo ritual despilfarrador y nos emocionamos cuando vemos las calles iluminadas como si de un club de carretera se tratase. Casi todos creemos que la leche es un alimento excepcional y que sin Actimel, nuestros hijos difícilmente podrían sobrevivir a su dura jornada de trabajo.

La estandarización de nuestros hábitos de consumo (que algunos llaman globalización) es el mayor logro del sistema capitalista. Nos han programado para hacer lo que se espera de nosotros y sobre todo, para que no hagamos lo que no se espera de nosotros: ser críticos y decidir lo que nos conviene. Para conseguirlo, nos ocultan la información que nos haría librepensadores y distorsionan la escasa información útil que trasciende los filtros del sistema mediante campañas de confusión que nos terminarán por convencer de que hemos de seguir como hasta ahora.

A pesar de vivir en plena era de la comunicación, no son muchas las fuentes de información con las que cuenta el ciudadano para conocer quiénes y cómo le están incitando a tomar decisiones de consumo que no le convienen ni a él ni al planeta. Del mismo modo, es indignante (que no sorprendente) que los educadores y docentes españoles no dispongan de un material didáctico riguroso en el que apoyarse para acercar la realidad del consumo a sus alumnos.

En las escuelas se debería impartir una asignatura obligatoria que tratase de forma seria, profunda e independiente el Consumo Responsable. Por el contrario, estamos asistiendo con total pasividad a cómo las marcas comerciales están cada día más presentes en los centros escolares y cómo los Comités Escolares y las AMPAs están más preocupadas de organizar la fiesta de Halloween que de organizar planes de estudios con fundamento.

Las marcas comerciales están cada día más presentes en los centros escolares

Es por eso que, a sabiendas de que no iba a contar con el apoyo de ninguna institución, me decidí a escribir el libro Colección de dinámicas de grupo sobre Educación Ambiental y Consumo Responsable. Mi objetivo principal es mostrar al ciudadano cómo sus hábitos de consumo tienen una repercusión indiscutible sobre los grandes problemas socioambientales, humanitarios y sanitarios globales. Hay que decirle alto y claro al consumidor que cada vez que introduce un producto en su carrito de la compra podría estar decidiendo el futuro de algún ecosistema natural, el futuro de algún niño y por supuesto, el futuro de su salud y de la salud de los suyos. El efecto que tendría que cientos de millones de consumidores occidentales optaran por realizar un consumo responsable es inimaginable. Sería una revolución pacífica y silenciosa, mucho más eficaz que el cambio de gobernantes o que la desaparición de los lobbies corporativos.

Que este libro vea la luz depende del éxito de una campaña de microfinanciación (crowdfunding). Elige tu motivo para poner tu granito de arena en esta campaña. Quizás sea estar informado de los tóxicos que llegan a casa a través de la compra; quizás saber por fin si es peor una Cola a secas o una Cola «light»; quizás reducir tu huella de carbono; quizás conocer qué se oculta tras tus queridas marcas; o simplemente permitir que un libro incómodo salga al mercado.

José Liétor Gallego    Especialista en educación ambiental y consumo responsable

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