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Elecciones 26J

25 de junio de 2016

Carta al crecimiento sin límite

¿Cómo puede crecer la economía eternamente en un planeta cuyos recursos son finitos? El tan afamado Acuerdo de París aspira a no superar los 1.5°C de media para mediados de siglo. Tan solo estos últimos meses la temperatura media global se ha situado en torno a 1°C superior a la media, y estamos en el año 2016. Es posible que el planeta ya haya sobrepasado el punto de no retorno, pero eso no quiere decir que todo esté perdido.


Carta al crecimiento sin límite
jorgegaygago (CC)  

Estimado Sr Crecimiento,,

Necesito escribirte estas palabras, palabras desde la desesperación de quien ve que el mundo en el que vivimos se desmorona. En marzo de 2015 el observatorio de Mauna Loa (Hawaii) mide por primera vez una concentración media mensual de CO2 en la atmósfera por encima de los 400 ppm. Seguramente la mayoría de la gente, no sé si tú estás entre ellos, no es consciente de lo que ello significa. Más CO2 en la atmósfera no solo significa aumentar la temperatura media global, sino que también se producen otros problemas como la acidificación de los océanos que conduce a la desaparición de los arrecifes de coral (la gran selva de la biodiversidad del océano). Ya hay islas del Pacífico afectadas por el incremento en el nivel del mar, ya hay refugiados climáticos. Ya tenemos olas de calor que duran semanas (en España solo hay que remontarse al verano pasado). El ritmo de extinción de especies se acerca a la de la última gran extinción, cuando un asteroide impactó contra la Tierra hace 65 millones de años.

Se me paraliza el corazón cuando oigo decir que la salida a esta crisis, económica, se sobreentiende (ya nadie habla de la crisis ambiental o, mejor dicho, socioambiental) es dando más dinero a la gente para que ésta consuma más y así se reactive la economía. ¿Cómo puede crecer la economía eternamente en un planeta cuyos recursos son finitos? Sé que es una pregunta obvia e incluso roza lo trivial, pero es que tengo la sensación de que ustedes no tienen en cuenta este hecho. Ya no hay nada más que descubrir, que explorar, los recursos no son ilimitados, por lo que el resultado es muy fácil de entender: si hay una tarta dividida en 10 trozos y yo paso de comerme 5 a comerme 8, sí he comido más, pero ¿a costa de qué? ¿A costa de quién? A costa de los más débiles, de los sin voz, de aquellos a los que explotamos para que nosotros en nuestros países que se han convertido en archipiélagos en medio de un océano de pobreza podamos continuar derrochando y aspirando a crecer económicamente ad eternum.

En este tiempo de elecciones (ya podemos decir que son varios años seguidos, dado el número de elecciones de todo tipo que hemos tenido) las alusiones a la defensa del medio ambiente han sido mínimas, y no será por falta de hechos. El tan afamado Acuerdo de París aspira a no superar los 1.5°C de media para mediados de siglo. Tan solo estos últimos meses la temperatura media global se ha situado en torno a 1°C superior a la media, y estamos en el año 2016. ¿Cómo piensan cumplir el Acuerdo de París? ¿Puede una economía basada en el consumo aspirar a cumplir este reto?
Hay muchísimas formas de desarrollo (que no crecimiento) económico. Las energías renovables, la rehabilitación de edificios, la eficiencia energética, la implementación de modelos de ciudad de metabolismo circular en vez de lineal, la reducción del consumo, la reutilización y aprovechamiento de subproductos… Todo ello es industria, es empleo, es desarrollo humano.

Por otro lado, necesitamos un modelo de alimentación diferente, bastado en una agricultura de proximidad, donde podamos ejercer en la medida de lo posible la soberanía alimentaria, donde nuestros suelos no estén sometidos a la sobreexplotación a la que obliga este sistema capitalista, donde la agroindustria no se dedique a contaminar nuestros suelos y aguas, donde se fomente el consumo de frutas, verduras y legumbres y no el de carne y pescado, donde desde el Estado se fomente la educación ambiental y para la salud.

Es posible que el planeta ya haya sobrepasado el punto de no retorno, pero eso no quiere decir que todo esté perdido. Yo, como científico, veo cómo evolucionan muchas variables (CO2 en la atmósfera, pH del océano, fertilidad del suelo…) y sé que, aunque el cambio es complicado y lento, es posible reducir esta alta tasa de degradación que sufre nuestro planeta. Pero para ello es necesario un cambio en la economía, una economía más eficiente, que consuma menos recursos incrementando el desarrollo humano y que sea a la vez una economía solidaria que deje de ver a las personas como simples números.

Sin embargo, a pesar de este breve relato que pueda denotar pesimismo y cansancio quiero alentar a lo contrario. Quiero decirte, que todavía confío en ti, en que si llegas a tener un puesto de responsabilidad (o no) en el futuro Gobierno del Estado sigas siendo fiel a todo lo que has demostrado. Quien ha sufrido y superado tantas crisis desde dentro y fuera de su partido político, desde medios de comunicación que te han vetado, y lo siguen haciendo, estoy seguro que quien ha superado todo esto es capaz de hacer frente a la crisis socioambiental que vive nuestro planeta y que aportarás lo que esté en tus manos para sentar las bases de una nueva economía.
Mucho ánimo. Salud y República.

José Luis Vicente Vicente  

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6 Mensajes
  • Paco Sánchez 25 de junio de 2016
    13:08

    Magnífica reflexión. Yo me la hago hace mucho tiempo. La viabilidad de la economía de mercado se basa en un modelo de expansión perpetuo con dos variables: crecimiento demográfico infinito y consumo infinito. Eso podía ser viable tras la Segunda Guerra Mundial, momento en el cuál el planeta era aún rural y los problemas de superpoblación y agotamiento de recursos eran cosas inimaginables. ¿Quién iba a pensar que en apenas 60 años íbamos a ser tan letales para el planeta?

    Pero lo más paradójico es que esto, que cada vez lo vemos más personas, no lo vean los sesudos analistas de los partidos políticos. Y es curiosa la paradójica contradicción que se da, sobre todo en los partidos que más se preocupan por el medio ambiente, pues suele ser los mismos que más defienden las políticas expansivas de inversión pública para activar la demanda. Es decir, las políticas keynesianas. Keynes podría ser viable, como digo, tras la Segunda Guerra Mundial. Hoy, sencillamente, es la forma más directa de acelerar el camino al precipicio. Y es muy triste, como digo, que los políticos vivan ajenos a esta realidad, o nos la escondan, con lo cual, el tortazo será mayor.

    Y parece que los economistas de izquierdas, aparte de citar a Keynes, no tienen autonomía de pensamiento ni capacidad de análisis de las nuevas realidades. Y nombrar la palabra "decrecimiento" para nada... Suena mal... Eso no gusta a la gente... A la gente lo mejor es mentirle, así son más felices... Los ciudadanos no son personas maduras, no saben lo que les conviente, como han demostrado en e referéndum del Brexit, Felipe Gonzales dixit.

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    • José Luis (autor) 25 de junio de 2016
      20:13

      Muchas gracias Paco, por tu mensaje y por el interés en el artículo. Estoy ABSOLUTAMENTE de acuerdo contigo en que aplicar las políticas kynesianas ahora es inviable (la población mundial se ha multiplicado de forma alarmante y los recursos ya son escasos). Creo que la reflexión que haces no la hacemos muchos, y la contradicción de los partidos de izquierdas que se definen como "ecologistas" es tremenda. La frase "de esta crisis se sale dandole más dinero a la gente para así incrementar el consumo" es terrorífica, desde mi punto de vista.

      Ahora bien, en el tema del "decrecimiento" discrepo. Porque creo que ese término es puramente económico. Desde mi punto de vista (ojo, totalmente subjetivo), da igual hablar de crecimiento o decrecimiento, sino que creo que deberíamos hablar de "desarrollo". Creo que se puede decrecer económicamente y aumentar el desarrollo, simplemente siendo más eficientes (consumimos demasiado, derrochamos comida, ya nada se repara ni se reutiliza...).

      Muchísimas gracias por tu comentario. Siempre es satisfactorio pensar que uno no está "loco" por tener determinadas ideas, y cosas que parecen lógicas esta sociedad del consumo parece que no las ve.

      Un abrazo.

      Responder a este mensaje

  • Miriam Libertad 26 de junio de 2016
    05:13

    Hola José Luis. Sin marearnos con las palabrejas, no debemos soslayar que "desarrollo" es un término usado y abusado en contextos ligados a ideas expansionistas que dan espiritu al "desarrollismo", y que a su vez ha dado lugar a que a los latinoamericanos nos pongan en el cajoncito de "sub- desarrollados". Tiene para el que algunos llaman Tercer Mundo un peso demoledor que yo en lo particular no reinvindicaria.
    Yo haria el esfuerzo por buscar una nueva forma de nombrar lo que creo entender cuando dices en el comentario anterior "Creo que se puede decrecer económicamente y aumentar el desarrollo, simplemente siendo más eficientes (consumimos demasiado, derrochamos comida, ya nada se repara ni se reutiliza...)".
    Eficientar, optimizar, ecologizar incluso... lo seguiria pensando desde el posdesarrollo... Saludos

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  • Carmen Molina Cañadas 27 de junio de 2016
    17:53

    De acuerdo con último comentario que te hace Miriam.
    El término desarrollo, me provoca mucho recelo y prevención. Cada vez que se ha echado mano de él ha sido para, en cierto modo, pensar que la tecnología nos salvará de nuestra condición humana. Esa que nos empuja a acumular, con avaricia, artefactos, o consumir con agonía mas de lo que necesitamos... Pues bien, la tecnología no nos salvará. Está demostrado que cada vez que hemos avanzado tecnológicamente y conseguido artilugios capaces de ser mas eficientes y gastado menos, al final hemos conseguido el efecto contrario . Mejorando las técnicas de extracción o funcionamiento, hemos consumido a mayor velocidad los recursos finitos. El problema no es conseguir desarrollos con menores costes o que consuman menos recursos y energía...el problema es la condición humana y la demografía...y eso desgraciadamente dudo que seamos capaces de cambiarlo. Y tampoco quiero ser pesimista. Pero lo tenemos bien crudo. Siendo, como somos la generación consciente de su terrible poder destructor

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  • @Antonio_Arnau 29 de junio de 2016
    20:14

    "Qué tiempos serán los que vivimos, que es necesario defender lo obvio". Bertolt Brecht.
    Hoy es siempre, todavía...

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  • Simiócrata 5 de junio
    23:02

    Buenas José Luis, yo ahora empiezo a escuchar que el secreto para el desarrollo infinito es que, "en esta sociedad de la información y el conocimiento", el desarrollo viene dado gracias al valor añadido que la investigación e innovación puede aportar a la economía. Es decir desligar crecimiento económico de limitaciones materiales y consecuentemente de sus problemáticas medioambientales.

    Hace unas semanas me encontré el vídeo, que dejo en el link de abajo, en el que se ejemplifica esto que comento hablando de la economía circular. Evidentemente a nivel social, esto no es más que otra forma de capitalismo en el que la apropiación de la plusvalía y el trabajo asalariado/esclavo no desaparece, pero asusta que el capitalismo sí pueda encontrar una forma de sortear los límites ecológicos. Evidentemente, esto tiene su trampa, desligarse del aumento de consumo de materiales es utópico, pero sin embargo no logro encontrarle una crítica fundamentada.

    Un saludo y espero que surja un debate constructivo ^^

    El link del vídeo que menciono.
    https://www.facebook.com/blitzhive/videos/vb.579446248754291/994853763880202/?type=2&theater

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